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lunes, 6 de agosto de 2012

ANILLO DEL VINDIO 2012. Prólogo de una aventura bandolera de proporciones inimaginables.



Clamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo.

Avance de noticias bandoleras del anillo.

5 minutos sobre las 10:00h AM del pasado sábado 4 de agosto se daba oficialmente la salida a esta edición especial de intento de anillo con amplia representación bandoleril, Nerea Martínez, David “Kupricka” González, Raúl “Montagn'hard” Frechilla, Manuel “todovertical” Rivera, el sorprendente novato Antonio Martín y el que suscribe, a los que se sumaban, el bejarano afincado en Gijón, Jorge Rivero, el asturiano Miguel, los finishers del Tor des Geants, Valentin Garcia, Abel Atalanta, el doble finishers del Tor Oscar Martín (único españolito que tiene ese registro) y Pablo Criado, el alma mater de que esta historia llegara a  buen puerto, que no sería otro (el puerto) que el mismo de la salida, al tratarse de una epopeya circular u oval. Vamos, parafraseando a David, lo que viene siendo un anillo.

Contamos con la inestimable colaboración de Jesús y todo su equipo del Hostal Remoña que nos subieron en 4x4 desde Espinama hasta Áliva.

Y también con el apoyo logistico de Roberto, Encarna y ocasionalmente Ana, que nos seguirian en furgoneta brindándonos asistencia externa en Sotres, Poncebos, Lagos y Posada de Valdeón para completar un Tor particular de 332Kms de carreteras.

Volviendo a los anillistas, los primeros pasos fueron en ligero descenso en busca del valle de las Moñetas, Canal del Duje y,o, Vegas del Toro, y nos acordarnos de los ausentes, en especial de David Pacheco.

El personal iba animado y con la adrenalina a flor de piel y subimos la canal del Jidiellu en 1h40' o algo menos.

La bajada hacia el casetón de Andara la haríamos más despacio, por el maltrecho tobillo de Jorge por un lado y porque no abundaban los especialistas en descensos por otro, pero aún así llegamos al refugio de Andara con casi 2 horas de adelanto sobre el horario previsto.


La pesada pista de Andara se hizo más ligera esta vez, a diferencia de la Travesera, ya que no había que llegar al Jitu de Escarandi y la abandonamos para subir al Collado de Antesoles (o como se llame) para bajar a Sotres, primer punto de avitullamiento donde encontramos la furgo de asistencia.

Una vez avituallados y después de una salida nula, hubo que recular en busca de las frontales ya que nos íbamos tan ricamente sin ellas.

La peña se tomo en serio lo de las 30h y subieron al Collado de Pandébano a un ritmo infernal, tanto que Oscar, que había subido desde allí a Urriellu días atrás, decidió que se bajaba a Bulnes y se incorporaba en Poncebos.

De la docena, nos quedamos impares, pero el ritmo de subida a diferencia del de la tropa no decreció, sino que se mantuvo o incluso aumento.

Yo me canse de repetir que íbamos muy rápido pero era como predicar en el desierto.

De esa guisa en un periquete llegamos a la Vega de Urriellu y a su refugio homónimo, con algún elemento algo descolgado, pero que finalmente llego para agrupar el personal.

Una coca cola por barba, chubasqueros en ristre y a por la brecha de los cazadores y el refugio de Cabrones.

Para arriba seguiamos a buen ritmo, pero hacia abajo el tobillo de Jorge marcaba el ritmo a cola de grupo.

Dejamos atrás Cabrones para buscar la Cuesta del Trave con algún destrepe simpático y enfilar la canal de Amuesa para, deslizándonos por su pedrera con mayor o menor elegancia y rapidez, dependiendo de la destreza de cada uno, llegar a Bulnes de Arriba, luego tomar a la izquierda la Canal del Duje hasta Poncebos, a la puerta de la senda del Cares, donde ya esperaban los sufridos y fieles asistentes.

Algún cambio de ropa, algo de comida, bebida, intercambio de impresiones y unos que se quedaban, Antonio Martín porque pensaba haberlo hecho en Sotres a las 4h30' y se acababa de cascar 9horas como 9 soles y tan fresco el tio......pero se quedaba porque estaba ahí su chica y lo primero es lo primero. Abel Atalanta, aún pudiendo seguir porque se encontraba bien, opto por dejarlo allí por prudencia y porque así llegaba para trabajar algo en Ciudad Rodrigo. Valentín, estaba condicionado por su menisco y también se apeaba en esa estación de Poncebos.

Y Oscar que pensaba en incorporarse , decidió que iba a ser que no y que lo haría en Posada de Valdeón.

Antonio, su chica y Manuel se fueron en coche para Espinama, así que el grupo de 11 paso de golpe a quedar integrado por 7, aunque por poco tiempo, ya que justo en el momento de reanudar la marcha, aumento a 8 porque apareció el leones Salvador Calvo, que había dejado a Jeśus que tenía problemas en las rodillas y no podía acompañarle corriendo, como era su intención.

Ocho Kms de senda del Cares después el que abandonaba temporalmente el barco era uno mismo, con una mezcla de cansancio, sueño y mareo. También fue mala suerte, porque 200m antes de llegar al desvio para coger la Canal de Trea, un traspiés dió con mis huesos en el suelo, aunque sin mayores consecuencias.

En esta ocasión, no estuve a la altura de la exigencia de una aventura de este empaque y opte por tomar el camino de enmedio (nunca mejor dicho).

El anillo no tiene compasión por nadie, y lo que hayas hecho antes no vale de mucho, o más bien de nada en la realidad del momento.

Los 7 supervivientes cogieron Trea para Arriba y uno siguió Senda del Cares hasta Caín primero y Posada de Valdeón después, donde busque acomodo en un Hostal para pasar la noche con intención de incorporarme al grupo de nuevo por la mañana y realizar el tramo Posada-Aliva.

Estando en el 3º, 4º o 5º sueño, recibi una llamada a las 05:25h de la madrugada de Raúl Frechilla peguntándome donde estaba, que él había abandonado en Lagos y ahora acaba de llegar con la furgo de asistencia a Posada. (El bueno de Raúl había tenido que hacer encaje de bolillos desde Francia con toda una combinación de transportes para poder ser de la partida en este anillo. Y además se presentaba con más de 12.000m de desnivel positivo pirenaicos en su piernas de los días previos a la aventura anular)

Le dije que estaba en el Hostal, que se viniera a darse una ducha y domir allí, pero me dijo que ya estaban acoplados en la furgo y que nos veríamos para desayunar.

La hora prevista de paso de los que seguian con vida en el anillo se estimaba sobre las 10:30h.AM

Se dió la circunstancia, que ajeno a mi hostal y a la furgo de asistencia el bueno de Jesús, llego andando a Posada de Valdeón a las 02:00h AM y durmio a pié de calle. Con lo que la situación era cuando menos curiosa, 6 valientes bajo el agua y la niebla en el anillo, Jesús durmiendo a la intemperie, y Ana, Encarna, Roberto, Oscar, Valentín, y Raúl haciendolo en la furgo o al lado de la misma, y yo en una cama del hostal de 1'50m.El caso es que todos estábamos en un radio de poco más de 150 metros.

Lo mejor de todo era que todos nos juntaríamos de nuevo por la mañana, cosa que sucedió pasadas las 11:40h, algo más tarde de lo previsto.



A juzgar por las caras de Jorge y Pablo, la noche debió de ser movidita, seguramente por no encontrar un ritmo de marcha del gusto de todos.

Allí finalizaba el anillo de Salva, con un nuevo record de 28h y pico, aunque al recordman de anillos lo llevábamos con nosotros, como era Pablo Criado, que en unas pocas horas pasaría a ser el único bicho viviente que tendría 3 anillos non stop integros y por el recorrido homologado completados.

Al quedarse Salvado en Posada, el grupo menguó nuevamente a 5, pero para evitar esa merma estábamos Raúl y yo, y al unirnos a ellos en el tramo final, la cosa quedó nuevamente en 7.

Cordiñanes, Vegas de Asotin, Argayo Congosto, Tiros de Casares, Cabaña Verónica y finalmente sobre las 18:00h de la tarde del domingo, Nerea, Pablo, Miguel, Jorge y David entraban triunfadores en las proximidades del refugio de Aliva completando el anillo de Picos en algo menos de 32h.




Bravo, bravísimo por tod@s ell@s,

Un nuevo récord para Nerea al ser la primera fémina en completar el anillo de Picos.

Hay muchos datos e infinidad de detalles que están por contar, pero es lo que tienen los resúmenes, que deben ser escuetos y concisos.

En breve, si se da el caso, una crónica con todo lujo de detalles.

Aunque volverá a hacerse en su momento, no me resisto a destacar la calidad humana de este grupo de deportistas que hemos compartido un inolvidable fin de semana en un entorno privilegiado, único diría, haciendo lo que más nos gusta, como es correr por las montañas.

Gracias Jesús del Remoña por tanto despliegue de atenciones.

Gracias Encarna, Ana y Rober por todo el seguimiento y el apoyo.

Gracias Abel Atalanta, me ha encantado conocerte en persona. Eres tan bueno, o mejor, que tu blog y espero verte pronto.

Gracias Valentín por venir a pesar de tu menisco en pepitoria, buena suerte con esa operación.

Gracias Óscar “a mi me daban 2” (tor des geants). Me da un poco de pena no haber compartido más tiempo rulando contigo. Para la próxima...

Gracias Miguel “Mr. Bean” por acercarte a compartir este anillo con nosotros.

Gracias Nerea por ser una bandolera y darle tintes de épica a todo lo que haces.

Gracias Manuel por dejar el ultra del Aneto para acompañar a tus camaradas bandoleros en este anillo.

Gracias David por aguantar estoicamente los 125kms, 18.000 m de desnivel y casi 32h y guardar algo de tu humor de Orcasitas para la parte final de la aventura.

Gracias Raúl por darte la paliza de viaje desde Francia para estar con nosotros.

Gracias Jorge por tu talante y tu buen humor, aunque la próxima vez no vengas lesionado, anda.......

Gracias Antonio por tu entusiasmo, por tu sonrisa y por tu energía. Sin duda, para mí eres uno de los triunfadores del fin de semana. En dos palabras: Impre-sionante. Te has licenciado con nota en Picos de Europa amigo.

Y por encima de todos, muchas gracias Pablo por guiar este grupo para completar un nuevo anillo. Sé lo mucho que te ha costado ir por debajo de tu ritmo y lo que has sufrido con tus pies. Nada de esto hubiera sido posible sin ti, que lo has organizado, coordinado y guiado, y por ello te estaremos siempre agradecidos.

Por mi retirada en el inicio de la Canal de Trea apenas he cruzado palabra con Salva Calvo, pero siempre es de agradecer la presencia de alguien tan ilustre en un evento de estos.

Y lo único que me apena del fin de semana, aparte de que no todo el mundo, por unas razones u otras haya podido completar el anillo, y al margen de las ausencias, es no haber compartido tiempo ni espacio con alguien del que siempre se aprende algo, como Jesús Martínez Novas. Un abrazo paisano y cuídate esas rodillas

Gracias de corazón a todos y mis más sinceras felicitaciones a cada uno de vosotros, especialmente, por razones obvias a los que se lleva el anillo a su casa: Nerea, Pablo. David, Jorge y Miguel.
Fotos anillo bandolero

martes, 17 de julio de 2012

ANILLO DE PICOS DE EUROPA. Edición especial crónica inédita.






Crónica inédita escrita en octubre de 2011 para una revista digital de Raidlight,.................. que... ¿nunca vio la luz?....


El infierno de los vivos no es algo que será, hay uno, es aquel que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio. (Marco Polo)


“Los Picos de Europa son un territorio montañoso potencialmente peligroso. Su altitud es modesta, pero poseen un relieve extremadamente agreste, lo que unido a lo imprevisible de su clima hacen que no siempre lleguen a feliz término muchas excursiones”.

Así comenzaba el bueno de Miguel Ángel Adrados su libro PICOS DE EUROPA Ascensiones a las cumbres principales y 20 travesías selectas. Una especie de “Biblia” sobre los Picos, donde aparte de las descripciones de itinerarios incluía sus famosos mapas escala 1:25.000, sin duda los mejores que se han hecho nunca sobre estas peculiares montañas.





¿Potencialmente peligroso? ¿relieve agreste? ¿Clima imprevisible?, ¿excursiones que no llegan a feliz término? Buff! No parecía muy sensato entonces, plantearse la madre de todas las excursiones, por un “infierno” así, como sería la vuelta completa a los tres macizos uniendo todos sus refugios en formato non stop. Vueltecita ella, más conocida como el “Anillo del Vindio” o “Anillo de Picos de Europa”


Bueno, como decía Don Quijote, “entre los extremos de cobarde y temerario, está en medio la valentía”. A lo que añadía: “Las cosas dificultosas se intentan por Dios o por el mundo, o por entrambos dos”

No siendo cobardes ni temerarios, sino más bien osados y amantes de las dificultades, un grupo de 6 deportistas de élite de lo más variopinto (algunos más cercanos a lo variopinto que a lo de élite, todo hay que decirlo) nos reunimos tal día como un 14 de agosto de 2011 en Arenas de Cabrales, con la sana y juiciosa intención de tratar de completar tamaña hazaña.


Sobre la aventura en si misma de aqueste indómito grupo tratará este publirreportaje, intentando no atosigar al personal con millones de datos, toponimias etc. que siempre resultan farragosas y ralentizan la lectura., aunque a fuerza de ser sinceros, el aluvión será considerable no en vano estamos ante una aventura de desmedidas proporciones.

También obviaremos la identidad de los personajes reales que tomaron parte de esta odisea, rebautizándolos como si de criaturas mitológicas de los bosques del noroeste peninsular, se tratase, para que cualquiera de vosotr@s, amig@s lectores, podáis sentiros protagonistas de ella.

Pues sin más dilación, que la de unos pocos e inevitables datos previos, mejor será que entremos en cuestión, antes de que paséis pagina buscando algo más interesante y concreto.


A ver, Los Picos de Europa, con sus tres macizos y todos los complementos de cada uno de ellos, llevan ahí, en sus respectivas ubicaciones, desde tiempos inmemoriales. Los refugios y senderos que hacen de vías de comunicación entre ellos y permiten acceder a valles y cumbres, llevan algunos años menos, pero no tan pocos como para que tengamos que descubrirlos ahora.

Decimos esto, porque posiblemente unos pocos, unos bastantes o, incluso unos muchos montañeros hayan hecho la vuelta circular a los Picos uniendo todos sus refugios. Seguramente no de manera ininterrumpida, sino más bien en varias jornadas pernoctando en según que refugios. Eso es algo que nunca lo sabremos, porque antes, a diferencia de ahora, las cosas no se hacían para tener protagonismo. Y, quizás, cuando alguno de ellos vea el movimiento este del anillo, piense: “Pero si eso ya lo hacía yo en los años 50, 60, ó 70”.


El nombre de la vuelta de marras conocida como “Anillo del Vindio” tiene padre y no es otro que Cristino torio, que a imagen y semejanza de otras célebres vueltas pirenaicas que unen refugios, con la premisa de poder salir desde cualquiera de ellos y pudiéndolo hacer en el sentido que se quiera, decidió que si el tema funcionaba en terreno pirenaico habría de hacerlo también en el parque nacional más grande de Europa. Así que, ni corto ni perezoso, se lo propuso al reconocido ultra fondista leones  Salvador Calvo para que lo realizara, bautizándolo como Anillo, por lo circular de su trazado, dándole el apellido de Vindio, en honor a los guerreros cántabros que lucharon contra los romanos en su momento, y se refugiaron en el Monte Vindio*

*Los cántabros se replegaron tras la derrota con las legiones romanas hasta el Monte Vindio (al parecer en los Picos de Europa), muy elevado, donde pensaban que "habían de subir las olas del mar antes que las armas de Roma". Los romanos cercaron la sierra y casi todos los allí refugiados murieron en otoño por el hambre del asedio romano y el frío (Vindius en celta significa blanco).


De tal suerte, que la primera persona que lo hizo, del que haya constancia escrita, fue el Sr. Calvo, realizándolo en 21 horas, pero sin completarlo en una jornada por algún problema ajeno que le obligó a hacer noche.

El primer fin de semana de junio de 2011, el bueno de Salvador lo intentaría de nuevo junto al atleta cántabro Pablo Criado, empleando en esta ocasión 29h45’ en completarlo del tirón.


Ficha técnica: ANILLO DEL VINDIO.

¿Dónde? En el Parque nacional de los Picos de Europa. El parque nacional más grande del viejo continente. Perteneciente a las Comunidades autónomas del Principado de Asturias, Cantabria y Castilla y León.

¿Cuánta distancia?: 117Kms (algunos más o menos, dependiendo de atajos o rodeos).

¿Por qué? Pues para unir sus 11 refugios en recorrido circular atravesando los tres macizos, El Oriental o de Andara. El Central o de Urrielles, y el Occidental o del Cornión.

¿En que sentido? Después de diversos estudios, consideramos que el más idóneo es el que aquí se refleja, por ser más favorable.

¿Qué me tocará subir?: aprox. 9.000 metros

¿Cuánto tiempo me llevará?: El que recomiende el sentido común y la forma física, bien siendo en formato non stop, o haciéndolo en varias jornadas con pernocta en refugios. Como referencia indicaremos que, en formato non stop, bajar de 30 horas sólo está al alcance de gente acostumbrada a correr por la montaña.

¿Cuándo? Preferentemente en verano.

¿Van a sacar forfaits tipo carros de foc? Están en ello. Los guardas ya están de acuerdo. Han creado una asociación y faltan los siempre farragosos temas burocráticos de permisos y demás parafernalia.


Web oficial anillo de Picos: El anillo de Picos

En facebook: Anillo de Picos


NUESTRO ANILLO: 14 y 15 agosto de 2011.

Tiempo empleado total: 29h44’ (a ritmo vivo. Andando en las subidas. Trotando en los llanos y corriendo en las bajadas)

Tiempo de paradas: 3h51’ (para un variopinto grupo de elite)

Hora salida: 14h12’ PM (domingo 14 agosto)

Hora llegada: 19h56’ PM (lunes 15 de agosto)

Itinerario: Sotres-Ref. Casetón de Andara-Ref. Áliva-Ref. Cabaña Verónica-Ref. Collado Jermoso-Ref. Vegabaño-Ref. Vegahuerta-Ref. Vegarredonda-Ref. Vega de Ario-Ref. Cabrones-Ref. Vega de Urriellu-Ref. Terenosa-Sotres.

El tipo de terreno que nos vamos a encontrar es predominantemente rocoso en los tres macizos, sobre todo en el central donde a partir de la cota 1.700m desaparece la vegetación y sólo existen pequeñas zonas de pasto.

En las zonas altas el relieve se caracteriza por los típicos “jous”, que son depresiones o dolinas en forma de cráter, abundantes en zonas kársticas de caliza. Siendo por tanto el suelo muy abrasivo con largos pedreros y lapiaces donde no es sencillo elegir el modelo idóneo de zapatillas para el reto.

Debido a esa estructura geológica tan característica de Los Picos, no existen muchas fuentes donde abastecerse de agua, siendo (en verano) los puntos donde encontraremos el líquido elemento los siguientes:

Sotres, Vegas de Sotres, Aliva, Refugio de Collado Jermoso, Cordiñanes, Posada de Valdeon, Subida a collado Escobaloso (está indicada la fuente a la izda del camino), Vegahuerta, Fuente las balas en Jou Santo (difícil de localizar), Vegarredonda, Vega de Ario, arroyo en canal de Trea, Jou de Cabrones, Vega de Urriellu, Terenosa.

Otro aspecto importante a tener en cuenta si queremos aprovechar los refugios para avituallarnos es que sus horarios de apertura son de 07:00h AM hasta 22:00h PM.

Bueno como no tenemos complejo de Wikipedia, los que queráis saber más de los Picos de Europa o disponer de información más detallada del dichoso anillo, pues no siendo vagos y a través de cualquier buscador de Internet, podéis encontrar un sinfín de datos, incluso enlaces o links (que parece que queda más chic) a las crónicas que algunos de nosotros (sí, el sexteto este de osados que aún no hemos empezado a contaros apenas nada) tenemos en nuestros respectivos blogs.

Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. Así podríamos comenzar nuestra aventura de este Anillo del Vindio 2011.

Porque mucha fue la gente invitada al evento, pero finalmente sólo seis valientes (1º.Esteru, 2º Trasgu, 3º Busgosu, 4º Nubeiro, 5º Diablo Cojuelo y 6º Abelurio*) nos presentamos en Arenas de Cabrales poco después del mediodía para poner rumbo a Sotres con la intención de dar el pistoletazo de salida al intento de Anillo lo más cerca posible de las 14:00h.

*Seres mitológicos. Cántabro el 1º, Astures 2º y 3º, Gallegos 4º y 6º, y Castellano el 5º),

Salir a esa hora, aunque pudiera parecer extraño, no lo era tanto. Todo estaba concienzudamente estudiado.

El Esteru, nuestro gurú y guía espiritual, conocedor como pocos de los peculiares y exigentes entresijos de Picos, quería evitar a toda costa que nos tocara cruzar de noche la larga, complicada y perdedora zona de lapiaz entre Cabaña Verónica y los Tiros de Casares, buscando el refugio de Collado Jermoso. Y a fe que lo conseguimos.

Pero vayamos en riguroso orden cronológico.

Subimos a uno de los aparcamientos de Sotres e iniciamos los siempre inciertos preparativos del material, ropa y complementos a llevar para la aventura. Nunca resulta fácil decidir que escoger cuando tienes por delante un reto de más de 30 horas, donde no sabes si la meteorología estará juguetona, si tus fuerzas responderán o Dios sabe cuantos imponderables más.

Al final, incluso el Esteru tuvo que ceder gentilmente al Busgosu una mochila Raidlight endurance que tenía en el maletero de su automóvil, porque el 2º se había presentado con la S-Lab 5 de Salomon, a todas luces insuficiente para el reto que teníamos por delante, por detrás e incluso por derecha e izquierda.

Una vez todos pertrechados y con nuestras mejores galas, bajamos al centro de Sotres con intención de cargar agua en la fuente del pueblo. Y en intento quedó el asunto, porque estaban pavimentando las calles y habían quitado el grifo de la fuente.

Menos mal que un amable lugareño nos facilitó la posibilidad de cargar nuestros bidones y camelbacks en una manguera de su garaje.

Profundamente agradecidos y después de la foto de rigor del grupo, nuestros primeros pasos fueron por la pista encementada que asciende hacía el Collado de Antesoles.

Teníamos las ideas muy claras sobre el ritmo de marcha a llevar, porque el Esteru se había encargado de concienciarnos a todos, no en vano él era de lo más concienzudo. Hacer todas las subidas andando. Trotar en los llanos y correr en las bajadas que así lo permitieran, cuidándonos de acelerar en tramos que pudieran comprometer nuestra mecánica. Así que en esta ocasión, los tradicionales gritos de “Ira y Fuego” dieron paso al más escéptico de “Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera” De cualquier modo, o manera, habría que extremar las precauciones y optimizar los recursos porque al peligro que no se teme, más presto viene. Y teníamos claro que no íbamos de bodas, sino a rodear el mundo y a tener dares y tomares con los gigantes de Picos, que a diferencia de la espantable y jamás imaginada aventura con los molinos de viento del ingenioso hidalgo Don Quijote, en nuestro caso no había tales molinos, y si inmensas moles de piedra caliza que pondrían a prueba nuestra valentía.

El primero de los 11 refugios del Anillo tardo poco en caer de nuestro lado. Una vez superado el Collado, bajamos a enlazar con la pista que arranca en el Jitu de Escarandi, y alcanzamos el refugio del Casetón de Andara (1.725m) en un mírame la mano.

Edificio, el del refugio, que por su aspecto recuerda a una cabaña del far-west americano, aunque su pasado sea producto de la extracción de zinc de las minas de La Providencia.

Este tramo del trazado del anillo hasta el Collado de Valdominguero, quizás sea el más feo de todos cuantos nos encontraríamos durante nuestro periplo hasta regresar de nuevo a Sotres, punto de partida y si todo va bien, punto de final de esta historia. Pero aparte de la ausencia de belleza, no todo iba a ser malo, y lo bueno era que el terreno era bastante corrible, aunque para nosotros sería trotable, por mor de seguir el guión establecido para un eficaz ahorro energético de fuerzas.

Unos pasos de destrepe algo comprometidos en la entrada al canalón de Jidiellu, y a lanzarnos canal abajo surfeando por las pedreras en busca de las Vegas de Sotres o del Toro.

Una vez abajo tuvimos una parada técnica para quitar chinas de las zapatillas, momento en el cual el Trasgu, nos confirmaba que muy a su pesar, se bajaba del tren en esa parada, ya que no se veía con ganas ni fuerzas para continuar.

Después de unos infructuosos intentos por tratar de convencerlo para que nos siguiera acompañando en la aventura, finalmente cogimos caminos distintos y opuestos. Él volvería para Sotres y los 5 restantes, que aparte del Esteru, el Trasgu y el Busgosu, que ya habían aparecido por aquí, éramos el Nubeiro, el Diablo Cojuelo y el Abelurio, enfilamos la pedregosa pista de subida hacia Áliva, a donde llegaríamos un buen rato después, no sin antes coger agua en la fuente de las Vegas del Toro, y con una compañía tan inesperada como pesada, fría y húmeda, que no era otra que una densa niebla.

Parada un poco más larga de lo previsto para tomar unas coca colas y colocarnos los chubasqueros, porque la niebla se ve que se aburría sola y se hizo acompañar por una fina lluvia.

Después de un tramo bastante corredero, afrontamos la subida al refugio de Cabaña Verónica (2.325m), que a lo peculiar de su forma, ya que es una de las cúpulas artilleras del portaaviones norteamericano Palau, despiezada en Santurce y acarreada por mulas en 1961 hasta el lugar donde se encuentra actualmente, entre el Pico Tesorero y Horcados Rojos, se une que es el refugio guardado de mayor altitud de la península.

Tras alcanzar el curioso y original refugio, (el 3º de 11) y más que saludar, contar hasta 10 para no soltarle un improperio al patán del guarda actual, y no aplicarle el refrán de “Al villano, con la vara de avellano” afrontamos el tramo más peliagudo del recorrido hasta los Tiros de Casares, que es una larga zona de lapiaz sobre la que no se intuye camino alguno, si no fuera por los hitos que lo van marcando, y a veces, ni por esas.

Superado el escollo de la zona kárstica sin mayores contratiempos, gracias a la pericia de nuestro guía, vimos ya la siguiente parada en nuestro periplo que no era otra que el refugio de Collado Jermoso (2.050m) el 4º de 11, al cual llegamos con las ultima luces del día que aún nos permitieron contemplar la majestuosidad del paraje, con la imponente cara norte de la Torre del Friero como guardián de tanta belleza. Posiblemente uno de los rincones más bonitos y espectaculares de todos los Picos.

No había mucho tiempo que perder, pues aún quedaba mucho camino por recorrer, así que tras una rápida reposición de líquidos y sólidos, y una amena charla con el amable, esta vez sí, personal del refugio, nos lanzamos sendero abajo por el acrobático camino del Argayo Congosto, donde algún destrepe que otro pondría a prueba nuestra pericia.

En esta bajada de Collado Jermoso a las Vegas de Asotín, hay que prestar especial atención en no bajar recto por la canal, ya que nos podemos encontrar con algún destrepe comprometido. El camino está marcado con algún que otro hito, que nos lleva ligeramente a la izquierda dirección oeste hacia las Traviesas de Congosto, donde sin mayores dificultades alcanzaremos las majadas. Este tramo de bajada no es recomendable realizarlo con niebla, sobre todo si no se conoce. En caso de niebla, lo mejor es preguntar en el refugio la opción de llegar a Asotin por las Colladinas, Collado de la Padierna y la Vega de Liordes. Recorrido más largo, pero mucho más seguro.

Una vez en las vegas de Asotin, ya de noche cerrada, y con la compañía inseparable de la niebla, salimos de la sartén para caer en las brasas, que diría aquel, ya que la lluvia paso de moderada a intensa y nos mantuvo entretenidos mientras atravesábamos el hayedo. Al salir del, suponemos precioso bosque, el camino giraba ligeramente a la izquierda flanqueando una larga crestería con unos terribles precipicios que caían hacia nuestra derecha hacía el Cares, que afortunadamente, al contrario que el bosque de hayas, nos pareció bien no ver.

El camino, conocido como la Rienda de Asotin, está tallado en la roca y tras unos cuantos zigzags desciende vertiginoso a Cordiñanes.

En ese momento, nos esperaba un tramo de asfalto en ligera subida que en aproximadamente 6Kms nos llevaría a Posada de Valdeón, lugar en el que aparecíamos sobre las 23:00h, bastante antes de lo esperado.

Dimos con nuestros huesos en el único bar que vimos abierto, o al menos en el que más bullicio había. Y la algarabía general, no era precisamente por nuestra llegada, sino porque un partido de futbol se televisaba. Todo un Madrid-Barça, ida de la supercopa. El personal del chigre nos miraba como si hubiéramos salido de la nada en mitad de la noche. Bueno, estaban en lo cierto, ¿no?

Unos bocadillos, coca colas, algo de bebida caliente, y un gol de Messi después, y nos encontrábamos fuera del garito despidiendo al amigo Diablo Cojuelo, que se quedaba allí para retornar con su familia que le aguardaba en Soto de Valdeón.

Con la nostalgia propia del momento, por pasar de quinteto a cuarteto, y también con el cansancio a cuestas, no quedaba otra que seguir en busca del siguiente refugio, que no era otro, que el de Vegabaño.

Además, ahora si que afrontábamos este tramo completamente de noche, metidos entre la niebla, con lo que la orientación iba a jugar un papel trascendental en las posibilidades de éxito de nuestra travesía.

Abandonamos la civilización por pista forestal ascendente, dejando atrás las últimas casas del barrio de Caldevilla y nos introdujimos en la más profunda y tenebrosa de las oscuridades, formando una procesión espectral de almas en pena vagando durante la noche, que para diferenciarnos de la Santa Compaña, en lugar de túnicas blancas, llevábamos ropa técnica de Raidlight y Salomón, en vez de pies descalzos, zapatillas de trail running, y por velas de cera, portábamos frontales de led lenser.

Para mayor tranquilidad de los presentes, no diose la fatal circunstancia de que oyésemos aquello de “Andad de día que la noche es mía” frase que según la leyenda la procesión de muertos repite para espantar a los vivos. Y si que llegó a nuestros oídos, en medio del silencio de la noche, el inconfundible sonido del agua fluyendo, ruidito del agua que corre. Agua que no se detiene nunca y no avanza sin rellenar antes todos los huecos. Incluso, como en nuestro caso, el vacío de nuestros botellines y camelbacks.

Eso sucedió unos metros antes de que abandonáramos la pista por la que discurríamos, y que continuaba su camino hacía la Vega de Llos. El nuestro seguiría adentrándonos en un espeso bosque en busca del Collado de Escobaloso primero y el refugio de Vegabaño después.

Hasta el Collado el camino es más o menos evidente, pero una vez que se desciende hacia la otra vertiente este se hace difícil de seguir porque se difumina al empezar a aparecer praderías y los caminos abiertos por el ganado no ayudan a saber cual es el camino correcto, sobre todo si se hace de noche y con niebla. Afortunadamente el amigo Esteru se conoce estos andurriales como la palma de su mano, y aparecimos en el refugio de Vegabaño (1.320m), el 5º de 11, ante el asombro del resto del grupo.

Una corta parada para cambiar alguna prenda de ropa, comer algo, revisar las pilas de las frontales y medir un poco las fuerzas del grupo, antes de continuar la procesión. Justo hasta llegar a ese cambio de ropa y reposición de energías, el amigo Abelurio tenía previsto poner el punto final a su aventura, porque se encontraba hambriento, fatigado y aterido de frío. Se ve que la posibilidad de retirada la planeaba el diablo, porque fue parar, abrigarse y comer, y verse de nuevo con fuerzas y energías para continuar.

Si bajar desde Escobaloso a Vegabaño en mitad de la noche y de la niebla era complicado, encontrar el camino hacia Vegahuerta lo fue aún más. El camino sale detrás del refugio siguiendo un arroyo, se interna en el bosque atravesando horizontalmente las laderas del Pico Jario, cruza el rio Dobra y se adentra en otro bosque aún más denso que el primero, siendo el camino imperceptible por la hojarasca que suele cubrir el suelo. El “Roblon de Cuesta Fría” un ejemplar de roble que destaca por su grueso tronco, es la mejor de las referencias para saber que estamos en el camino correcto. Una vez en el y ganando altura poco a poco salimos del bosque para llegar al Collado del Frade. Desde aquí por buen sendero de montaña se asciende en zigzag hasta el Canal del Perro, que siguiéndola hacia arriba nos llevaría al Collado del Burro, desde donde el camino hasta Vegahuerta es un continuo y suave sube y baja indicado con hitos de piedra, e incluso con marcas de PR.

En aquellas que alcanzamos el refugio de Vega Huerta (2.000m), siendo altas horas de la madrugada, yendo con un buen colchón de tiempo en la previsión de acabar el anillo en las 30 horas previstas, y viendo el cansancio generalizado, decidimos poner en práctica la técnica del sueño controlado. No sin antes, al entrar en el refugio, dar un buen susto a sus tres ocupantes. Ya dentro, comimos, bebimos, nos abrigamos, y de los 10’ previstos de cabezadita, se nos fueron a 45’. Bueno, más pereza que el dormir, fue la de prepararse para salir.

Por suerte, la niebla pareció darnos un respiro, e incluso la temperatura se podría calibrar de templada, para lo que veníamos sufriendo en el resto del trayecto nocturno.

Superamos la Forcadona, aún sin romper el día y bajamos hacía las Barrastrosas atravesando un par de neveros, que nos obligaron a emplearnos a fondo afianzando la pisada para no tener un resbalón que diese con nuestros huesos unos cientos de metros más abajo.

Jou Santo, todavía con la oscuridad por compañía, y enfilamos el marcado descenso hasta Vegarredonda, lugar al que llegaríamos ya con las primeras luces de día, justo a las 07:00 AM.

Entramos en el refugio de Vegarredonda (1.410m) y como lo acababan de abrir, nos pedimos un desayuno para los 4.

Justo cuando estábamos dando cuenta del pan con mantequilla y mermelada, galletas, zumos de frutas y bebidas calientes, cafés, tes o cola caos, según el caso, el amigo Busgosu, nos comentó que su rodilla se había hinchado y que pensaba que lo mejor era que se quedara en el refugio y diera por finalizado su anillo, en previsión de daños mayores.

Con similar tristeza a la sufrida por la baja de Trasgu en las Vegas del Toro y la de Diablo Cojuelo en Posada de Valdeón, despedíamos al amigo Busgosu, que se quedaba en el refugio a descansar y cuidar su maltrecha rodilla.

El trío restante, una vez habiendo almorzado, pensamos por un momento en dejar el anillo para otro intento, pero siendo “hombres de cojón prieto y no temiendo aprieto”, pensamos que “Más valía un gusto que cien panderos”, así que hicimos lo que debimos, que fue seguir en busca de Vega de Ario, nuestro próximo destino.

El sendero de bajada de Vegarredonda hasta el aparcamiento de Pan del Carmen, es cómodo y corredero, pero a estas alturas ya todo empezaba a incomodar. Todo menos encontrarnos con unos buenos amigos de Avilés que venían a nuestro encuentro. Siempre es agradable ver gente conocida y si te dan ánimos para continuar, aún más.

El tramo hasta Vega de de Ario se hizo largo y pesado. Apenas corrimos y andando el tiempo volaba y la distancia parecía que en lugar de acortarse se agrandaba. Pero no desfallecíamos y todo acabó llegando, incluso estando las fuerzas mermadas. El siguiente refugio no iba a ser una excepción.

Refugio de Vega de Ario (1.630m) regentado por una simpática pareja, que hacen un pan integral que esta de rechupete, y del que por el trato que se recibe cuesta salir, pero ya quedaba muy poco para cerrar el círculo y después del pan y unas coca colas, nos tocaba enfrentarnos a la siguiente dificultad de la jornada, la Canal de Trea, que también es conocida como garganta divina por su belleza, aunque nosotros estábamos más centrados en mirar donde pisábamos para no tropezar, que en admirar su dimensión y espectacularidad. 1.200 m de desnivel negativo después, y nuestros maltrechos cuerpos estaban siendo objeto de las miradas curiosas de los senderistas que poblaban la ruta del Cares.

Salpicado entre tanto senderista apareció un espigado trail runner con una curiosa combinación de zapatillas S-Lab 3 en los pies y mochila Decathlon en la espalda, que resulto ser amigo de el Esteru, y nos acompañaría en la parte final del trazado del Anillo, que era completar los refugios de Cabrones, Vega de Urriello y Terenosa.

Por una mera cuestión de optimizar tiempo, que no esfuerzos, atacamos el refugio de Cabrones desde Pando Culiembro y la interminable y vertical canal de Piedra Bellida. Luego vendría la cuesta del Trave, en la subida clásica desde Amuesa, y por fin el Jou de Cabrones con su refugio homónimo (2.034m)

Allí, en Cabrones, cayeron las enésimas coca colas del Anillo y también la admiración de un grupo de montañeros, especialmente de una señora, que nos tomaron por cuerpos de elite del estado o vaya usted a saber. Mas si cabe, cuando les dijimos, que el amigo Nubeiro era un consumado himalayista, teniendo 7 ocho miles en su haber. Tanto fue así, que acabaron sacándose una foto con nosotros.

Bueno, lo de sentirse importantes por un momento estuvo bien, pero había que continuar si queríamos cerrar el anillo en las 30 horas previstas inicialmente, porque si habíamos llegado a Vegarredonda con un colchón de tiempo importante, en esos momentos la cosa iba a andar muy justa para no irnos por encima de esa previsión.

El tramo de Cabrones a Vega de Urriellu no tiene ninguna dificultad técnica, física ni de orientación, al menos de día y sin niebla, al tratarse de un sendero bastante transitado y repleto de hitos de piedra, que hacen que resulte difícil extraviarse. Además una vez en la brecha de los cazadores, el Pico Urriellu, majestuoso, se levanta imponente delante de las narices que por allí asomen, como lo hicieron las nuestras aquel 15 de agosto.

Una vez en el refugio de Vega de Urriellu (1.953m) no hubo tiempo de refrigerios ni para enjabonarse la espalda, solo una breve conversación con los del refugio, y al galope tendido para abajo por el sendero que nos conduciría al último refugio del anillo, La Terenosa. Luego vendría el Collado de Pandebano y finalmente al punto de partida de esta aventura, Sotres.

Alcanzamos el refugio de la Terenosa (1.315m) ya con el cronómetro amenazando con irse por encima de las 30 horas, con lo cual parada de foto y nada más. Collado de Pandebano y luego pista, con algún atajo, hasta la curvona de Sotres, para remontar por carretera asfaltada la distancia que nos separaba del pueblo más alto de Asturias con sus 1.050m sobre el nivel del mar, al cual llegaríamos 29h44’ después de nuestra salida el día anterior, completando en palabras del amigo Esteru:

“un recorrido muy montañero, más que un circuito muy corredor. Se trata de un desafío y de todos los circuitos de este tipo que hay por España, es sin duda el más técnico y comprometido, al enlazar zonas de valles bastante correderas con lapiaces y terrenos caóticos, donde es difícil correr y en condiciones desfavorables, incluso orientarse. Es un recorrido que va un poco más allá de lo meramente deportivo. Un mal calculo de las fuerzas o de las estimaciones y os llevará fácilmente al abandono. Por lo que no penséis que podréis terminarlo si las fuerzas flaquean. Estamos ante una gran y salvaje aventura, a poca distancia del día a día.”

Prueba realizada en tiempo estival por especialistas. No lo intente si no está familiarizad@ con los recorridos de alta montaña, y mucho menos si no conoce el entorno de los Picos de Europa, que nada tiene que ver con el de otros macizos montañosos de la península. El terreno de Picos es complejo, en el que no resulta fácil orientarse. Las depresiones se suceden en las zonas altas, mientras que los flancos de los tres macizos los forman largas y escarpadas canales y cañones, en muchos casos difíciles de transitar. Existen por tanto infinidad de pasos delicados y expuestos que requieren de una cierta soltura en la montaña. Es una zona propensa a la formación de repentinas tormentas y nieblas frecuentes, que pueden poner en peligro la integridad física de quienes transiten por ella, por lo que es recomendable descartar cualquier actividad en las zonas altas con tiempo inestable. Asimismo es peligroso descender por cualquiera de las muchas canales que caen al Cares si no se conocen bien, debido a su verticalidad y a la perdida de los caminos que antes las recorrían, que debido al poco transito en algunas de ellas, han desaparecido dando lugar a fuertes pendientes de hierba*.


El anillo en los medios:

Jorge Rivero y Piloña Deporte: Piloña deporte El anillo del Vindio
David Pacheco: Correr sin sentido "Ruta del cares y parte del anillo del Vindio"

Corredor de montaña: Jorge Rivero para Corredor de montaña.com

*Algunas frases de este párrafo son adaptaciones sacadas del libro de Miguel ángel Adrados: PICOS DE EUROPA. Ascensiones a las cumbres principales y 20 travesías selectas.

San Sebastian de los Reyes. Octubre de 2011.


Editado julio 2012:
Especialistas: En orden de aparición

Roberto Montes Marcos
David Pacheco Casado
Jesús Martínez Novas
Jorge Rivero Hernández
Pablo Criado Toca
Chelis Valle Gallego.











lunes, 3 de octubre de 2011

ANILLO DEL VINDIO. Vuelta circular de Picos de Europa uniendo todos sus refugios. Parte II. La historia contada con gentil compás por uno más.


Muchos fueron los artistas invitados al evento,
Pero sólo cinco hicimos acto de presencia
Rivero, Jorge; Martínez, Jesús; Montes, Roberto;
Criado, Pablo; y este que sentencia.

Un quinteto que no era tal, como pudiérase creer
Porque habíamos de ser seis nombres
El último del Cares no tardaría en aparecer
Y una vez con Pacheco, David, nuestro destino, Sotres.

El sol caía a plomo sobre el aparcamiento
Mientras la liturgia de los preparativos
Nos entretenía por más que un momento
Que me llevo, que no? Todos dubitativos!

Deshojadas las margaritas del que vestir y que portear
Tocaban las fotos de rigor antes de empezar
Pero antes, a la fuente a por agua que cargar
Que mucho tiempo y trecho sin fuentes íbamos a pasar.

Dejamos atrás Sotres por pista encementada
Y subimos tranquilos en busca del Collado de Antesoles
De excursión con charla relajada
No en vano la mentalidad era ir sin sofocones.


En un mírame la mano, el collado superamos
Y después de una corta bajada
En la pista del Jito al casetón nos encontramos
Alternando paso con trote hasta la primera parada.

Un alto necesario para dar fe de nuestro paso
Foto de rigor con el reloj y refugio de fondo
Y Pablo llamando al guarda, pero este ni caso
Una breve espera y el grupo avanzaba unido.

Nosotros que subíamos y senderistas que bajaban
Ante su asombro, les hicimos ver que éramos la elite
Porque nuestras pintas así lo delataban
Y para que no existiera duda, mejor que cada cual se acredite.

Entre charletas y risas, llegamos al Collado de Valdominguero
Puerta de paso al temido canalón del Jidiellu
Aunque esta vez lo haríamos de bajada en plan dominguero
Que ya lo subiremos en la travesera venidera a deguellu.

Un poco de surf cresteando las olas de las pedreras
Y en nada nos plantamos en las Vegas del Toro
Parada técnica a quitar chinas de las deportivas
Y Roberto aprovechaba para dejar el coro.


No está bien y como buen conocedor de lo que nos espera
Decidió poner punto y final a su aventura
Consciente de que no se encontraba para dar cera
El resto seguimos, aunque pasamos de seis a cinco con amargura.

Primera fuente del camino en las Vegas de Sotres
Cargamos agua y seguimos gastando saliva
Pista arriba, haciendo un grupito de dos y otro de tres
Hasta que ante nuestros ojos aparece el refugio de Aliva.

Parada obligada, para la foto y abrigarnos
No en vano llevamos a la niebla de compañía
Y no está bien lo de tan pronto, enfriarnos
Coca colas, chubasqueros a flor de piel y vía.

Por momentos dudamos si cae lluvia fina
O si es la niebla la que nos humedece
En cualquier caso eso activa nuestra adrenalina
Pero el avance es más dificultoso de lo que parece.

Saludamos a Covarrobres y su horcadina
Y enfilamos la subida a cabaña Verónica
Donde entre la niebla distinguimos su cabina
Aunque el guarda que lo lleva es digno de crítica.

Tras un leve desencuentro con el mastuerzo
Afrontamos, felizmente de día, el tramo más expuesto
Por un lapiaz que pone a prueba nuestro esfuerzo
Menos mal que Pablo lo conoce tan bien como el resto.


En esa zona, buscando los tiros de Casares
Ante el asombro de Pablo, Jesús y mío propio,
Surge el romance entre dos charlatanes,
Jorge y David, se han desviado de la ruta en su idilio.

Llamados al orden por el líder del grupo
Vuelven a la senda con rictus jocoso
Y seguimos todos juntos de nuevo en equipo
Viendo el atardecer sobre Collado Jermoso.

No tenía la suerte de conocer paraje tan fascinante
Y pareciome un lugar arrebatador
Donde se ubica el refugio es impresionante
Y lo es más, si cabe, todo lo que hay a su alrededor.


Nueva dosis de coca colas, junto a unas viandas y la foto
Charlando con el guarda del refugio y personal adjunto
Y con las últimas luces del día salimos con cierto alboroto
Poniendo atención en la bajada para no llorar por un difunto.

Superado el descenso sin mayor sobresalto
Ya era noche cerrada en las Vegas de Asotín
Donde había que trotar con mucho tiento
Aparte de Pablo, que bien nos hubiera venido Rintintin.

Siempre bajo una niebla intensa y una lluvia pertinaz
Fuimos bajando hasta llegar a Cordiñanes
Paramos en la fuente de manera fugaz
Pues a Posada habíamos de llegar a comer algo más que panes.

Entramos antes de medianoche en la capital vadiniense
Donde había una gran expectación, aunque no por los del anillo
Creo que llegamos a ver un gol de Messi, déjame que piense
Y es que un Madrid-Barça tiene más tirón que nosotros brillo.

Más coca colas, unos bocadillos e incluso algún achuchón
Nos despedíamos de David con algo de tristeza
Pero debíamos de seguir camino sin más dilación
cuanto más tiempo parásemos, continuar era mayor pereza.


Abandonado David y dejando atrás las ultimas casas de Caldevilla
Por pista ascendente, en busca del Collado de Escobaloso
Con la euforia del momento no habíamos cargado agua en la paradilla
Suerte que antes del desvío a la Vega de Llos, había un manantial caudaloso.

La oscuridad de la noche, la niebla y la lluvia complicaban la orientación
Dentro de una zona boscosa donde parecía no existir camino a lugar ninguno
Pablo nos guiaba con una seguridad y aplomo dignos de admiración
Encontrando trazas de senderos de modo oportuno.

De esa guisa, ataviados con una mezcla de incredulidad y sorpresa
Porque nuestro hombre supiera el camino a seguir
Alcanzamos Vegabaño, donde hubo una pequeña sobremesa
Y el que suscribe, el resto del anillo trato de eludir.

Congelado, hambriento y cansado, la retirada la planeaba el diablo
Paramos, nos abrigamos, cominos y pregunto cuanto nos queda
A Vegahuerta tres horas y cinco a Vegarredonda, respondió Pablo
Habiendo entrado en calor, sigo, ya que parece que pueda.

La lluvia y la niebla eran nuestra santa compaña particular
Y como almas en pena, avanzábamos juntos en mitad de la noche
El Collado del Frade, Canal del Perro y Collado del burro, en gran angular
Por fin llegábamos a Vegahuerta sin mucho derroche.

Aquí pondríamos en práctica la técnica del sueño controlado
Antes al entrar al refugio, sus tres inquilinos pegaron un brinco
Disculpándonos, procedimos a comer y dormir según lo acordado
Diez minutos era la previsión y nos freímos cuarenta y cinco.

Bueno, de sueño corto pasamos a sueño largo
Pero como no hay mal que por bien no se arrime
al dejar el abrigo del refugio para salir del letargo
Nada de lluvia, nada de niebla y si una temperatura sublime.

Tanto fue así, que armados todos con nuestros cortavientos
Hubo que hacer una parada técnica para aligerar vestimenta
Y lástima, pero debió de ser ahí, por no estar atentos
Donde el ochomilista perdió parte de su herramienta.

Superada la Forcadona, aún sin romper el día
Bajamos hacia las barrastrosas por nieve dura
Hubo que atarse bien los machos demostrando nuestra valía
Ya que un resbalón podía conducirnos a la sepultura.

Amaneciendo que no era poco, pasamos el Jou Santo
Emprendimos descenso hacia Vegarredonda
A donde llegamos justo a las siete para el yanto
Con lo cual la jugada nos salió redonda.

Ya en la mesa dando buena cuenta del almuerzo
Jorge, nos comentaba que tenía la rodilla hinchada
Consecuencia del intenso esfuerzo
Y que lo mismo se quedaba a echar una cabezada.

Seguimos en busca del anillo, aunque de cuarteto pasamos a trío
Con mucha pena por el compañero caído
Bajamos al pozo de alemán con poco brío
Aún nos pesaba lo del piloñes, aunque también el desgaste sufrido.

Antes de llegar a Pan de Carmen
Un grupo de corredores salen a nuestro encuentro
Son Nicolás de las Heras y dos amigos, no se alarmen
Vienen a saludarnos ya que sabían del desafío nuestro.


Ellos nos ven bien, dicen, Aunque nosotros a ellos, mejor
El cansancio, la falta de sueño, el tiempo y la distancia
Van pasando factura y queda poco para llegar al umbral del dolor
También falta menos para el final y mejor pensar en esa circunstancia.

El tramo hasta Vega de de Ario se hizo largo y pesado
Apenas corrimos, andando el tiempo vuela y la distancia parece mayor
Pero no desfallecemos y llegamos incluso antes de lo esperado
Unos buenos bocatas y más coca colas premiaron todo lo anterior.



Nos despedimos de la simpática pareja del refugio de Ario
Y de unas guapas chicas que no sabían jugar al dominó
El  canal de Trea nos lo tomamos a título de inventario
Conservando la mecánica, nuestra posibilidad de éxito, aumentó.

En la senda del Cares, hubo una parada para estudiar daños
Plantas de los pies de uno y cuadriceps de otro, fue el balance
A los ojos de tanto senderista parecíamos extraños
Sería por vernos con aquellas pintas en aquel trance.

La providencia estaba de nuestro lado
Y a falta de Eva nos trajo un Adán
Con el que compartimos la parte final del trazado
Subiendo la dura Canal de Piedra Bellida al tran-tran.

Interminable la canal, pero cuesta del trave al fin
Llegamos a Cabrones y no hizo falta decir que éramos elite
Una señora lo dijo y una foto nuestra se llevo de botín
Unas coca colas sacó el del refugio, que estaba al quite.


Nos costó abandonar la zona porque estábamos henchidos de orgullo
Pero había que seguir, que el tiempo se nos echaba encima
Así que emprendimos la marcha, alejándonos del murmullo
Que maja es la gente que te hace subir la autoestima!

A pesar del ritmo cansino, llegamos a Urriellu en un pis-pas
Había mucha gente, aunque nadie como la señora de Cabrones
Una autentica pena, pero tampoco esperábamos palmas
Bajamos hasta Pandébano galopando como asturcones.


Un último esfuerzo y conseguiríamos el ansiado objetivo
Ante nuestros ojos Sotres, nuestro punto de partida y final
Apenas una bajada larga y una corta subida para un éxito masivo
Tres de los seis tuvimos suerte de finalizar,  pero este es un bien ganancial.

Roberto Montes Marcos, David Pacheco Casado
Jesús Martínez Novas, Jorge Rivero Hernández
Pablo Criado Toca, Chelis Valle Gallego.
Este anillo es de todos, pardiez!!





Como dice un proverbio chino:
“Si no cambias de dirección acabarás en el lugar exacto al que te diriges”

lunes, 22 de agosto de 2011

EL ANILLO DEL VINDIO. Vuelta circular de Picos de Europa uniendo todos sus refugios. Parte I. Los datos.

Distancia: 117Kms. Duración: 29h 44’
Inicio: Sotres 14 de agosto de 2011 14h12’
Final: Sotres 15 de agosto de 2011 19:56h
Desnivel acumulado: Muchos mil metros

Itinerario:
Sotres, Collado de Antesoles, Casetón de Andara, Collado Valdominguero, Canalón de Jidiellu, Vegas de Sotres, Aliva, Colladina CovarrobRes, Cabaña Verónica, Tiros de Casares, Collado Jermoso, Argayo Congosto, Vegas de Asotín, Cordiñanes, Posada de Valdeón, Barrio de Caldevilla, Collado Escobaloso, Refugio de Vegabaño, Collado del Frade, Canal del Perro, Collado del Burro, Refugio de Vegahuerta, La Forcadona, Barrastrosas, Refugio de Vegarredonda, Pozo del alemán, Pan de Carmen, Lago del  Bricial, Lago Ercina, Refugio de Vega de Ario, Canal de Trea, Cares, Pando Culiembro, Canal de Piedra Bellida, Cuesta del Trave, Refugio de Cabrones, Brecha de los cazadores, Refugio de Urriellu, Terenosa, Collado de Pandebano, Sotres.
Horarios:

Llegada
Parcial
Parada
salida
Sotres
14:12h



Cº Antesoles
14:51h
0h29’


Ref. Casetón Andara
15:15h
0h21’
0h10’
18:25h
Cº Valdominguero
16:15h
0h50’


Refugio Aliva
18:10h
1h55’
0h15’
18:25h
Cabaña Verónica
19:31h
1h06’
0h05’
19:36h
Ref. Collado Jermoso
20:56h
1h20’
0h15’
21:11h
Cordiñanes
22:22h
1h11’
0h05’
22:27h
Posada de Valdeón
22:46h
0h19’
0h30’
23:16h
Ref. Vegabaño
01:27h
2h11’
0h10’
01:37h
Ref. VegaHuerta
03:48h
2h11’
0h41’
04:29h
Cº Forcadona
05:10h
0h39’


Ref. Vegarredonda
06:55h
1h05’
Oh35’
07:30h
Ref. Vega de Ario
10:18h
2h18’
0h30’
10:48h
Senda del Cares
12:05h
1h17’


Ref. Jou Cabrones
16:29h
4h24’
0h25’
16:54h
Ref. Urriellu
18:06h
1h12’
0h10’
18:16h
Ref. Terenosa
19:00h
0h44’


Sotres
19:56h
0h56’







TOTALES

29h44’
3h51’


Puntos de agua: (en verano)
Sotres, Vegas de Sotres, Aliva, Refugio de Collado Jermoso, Cordiñanes, Posada de Valdeon, Subida a collado Escobaloso (está indicada la fuente a la izda del camino), Vegahuerta, Fuente las balas en jou Santo (difícil de localizar), Vegarredonda, Vega de Ario, arroyo en canal de Trea, Jou de Cabrones, Vega de Urriellu, Terenosa, Sotres.



Título original: EL ANILLO DEL VINDIO, OIGA USTED
Año: 2011
Duración: 1.784’
Pais: España
Director: PABLO CRIADO
Guion: PABLO CRIADO & LA PROVIDENCIA
Música: JORGE RIVERO & DAVID PACHECO Y SUS MARIACHIS MUDITOS
Fotografia: JORGE RIVERO & CHELIS
Productora: FUERZA Y VALOR
Genero: Ciencia ficción
Sipnosis: La epopeya de un grupo salvaje vagando por macizos montañosos astur-cantabro-castellanoleoneses tratando de enlazar una serie de refugios buscando el simbólico premio de un anillo.
Reparto:
PABLO CRIADO TOCA as: GEIPER “cántabro”MAN
JESUS MARTINEZ as: Un gallego en la Luna (del Himalaya, donde 7 ochomiles le contemplan)
ROBERTO MONTES MARCOS as: SENSATOMAN (va a ser que me quedo en las Vegas del Toro, no vaya a ser que me pille el idem por seguir a esta banda de zumbaos)
DAVID PACHECO as: The Charlatan
JORGE RIVERO as: El Bejarano-Piloñes Volador.
CHELIS as: Yo si eso me retiro
Artista invitado: ADAN FDEZ. LÓPEZ as: El niño pastor de Sotres.

El anillo en los medios: